









En el camino de ida, el coche se rompió... justo a la entrada de un taller mecánico que estaba cerrado. Pero abrió a los 10 minutos! El arreglo fue rápido, y seguimos viaje, con Fidel dormidito después de comerse una paleta azul. Así le quedó la boca, parece de noche de brujas!
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